La casa está situada en Cantiz, una pequeña aldea de montaña del municipio de Becerreá, situada en la comarca de Os Ancares. La aldea está en la parte más alta de la montaña y allí termina la carretera, la ausencia de tráfico convierte este lugar en un espacio especialmente tranquilo, donde el sonido del viento, la lluvia o las aves sustituyen al ruido habitual del día a día.
Uno de los elementos que define la vivienda es su gran fachada acristalada. Desde el interior, la mirada se dirige directamente hacia el paisaje, sin edificaciones que interrumpan las vistas. La luz natural cambia a lo largo del día y transforma la percepción de cada estancia.
Una casa donde el paisaje no se contempla solo desde una ventana, sino que acompaña la vida cotidiana.













